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Sobre el viaje a Egipto de Semana Santa
By admin | Mayo 22, 2009
Estoy gafada, no hay duda. Basta que diga que voy a escribir todos los días en este blog cuando voy de viaje, para que, o esté reventada de las palizas que nos damos, o como en esta ocasión, que algún pobre desgraciado (supongo que alguno de los de siempre), que no tenía otra cosa mejor que hacer en Semana Santa, se dedicase a que mi blog desapareciese de internet utilizando todas las malas artes que se puedan usar en este medio… y casi lo consiguen esta vez. Aún así, como podéis ver ya lo he arreglado. Lo malo es que entre el escaso tiempo que tengo y el percance sufrido, las fotos que subo ahora y que sacamos en este último viaje a Egipto de la ASADE tampoco es que estén recién salidas del horno. Pero bueno, más vale tarde que nunca… ¿o no?…
El viaje ha sido increíble, una gente estupenda, con muchas ganas de ver todo lo que se pudiese y hasta lo que no. La verdad es que no paramos. Mucho calor, o es que lo había olvidado después de unos siete meses sin visitar el Nilo y varias novedades. Realmente sorprendente la orilla occidental sin apenas viviendas, apenas cuatro o cinco, en Qurna; y más sorprendente e incluso triste estar presente en el mismo instante en el que las excavadoras tiraban abajo la casa-hotelillo-restaurante de Mohamed Snake, sí, el Sennefer… ¡cuántos recuerdos tanto de charlas, como juergas, las noches que allí dormimos en una ocasión y las maravillosas manos en la cocina de su esposa e hija… ¡¡¡¡esas aubergines, esa kofta, ese pollo relleno…!!!!. Y todo Luxor en llamas, perdón, en obras, pero no sólo las obras modernas de las calles orientales y de las aldeas occidentales, sino también una gran cantidad de monumentos o partes de ellos cerrados por restauración, excavación, estudios epigráficos y todo lo que os podáis imaginar… ahora se les ha dado a todos por restaurar y por trabajar todos al mismo tiempo… será por lo del museo al aire libre que quieren hacer de Luxor; vamos, que puede decirse casi que Luxor está cerrado por obras (al menos para los que estamos acostumbrados a hacer cierto tipo de viajes y no ir como borregos a todos lados). Eso sí, poca gente, no sé si por la crisis o porque Egipto ya no sale tan barato como antes (y es que aunque muchos no lo crean, gran parte de la gente que va a Egipto lo hace por el precio, no porque le emocione ir ni tenga mayor interés). Y ya que nadie piense en alojarse en el New Winter Palace, pues lo han tirado abajo dejando un jardín un tanto “mono”. Lo que me ha encantado ha sido cómo ha quedado la mezquita que está justo dentro del Templo de Luxor después de la rehabilitación.
Esta vez no compramos muchos libros, cada vez se centran más en lo turístico, cada vez es más difícil encontrar algo de fundamento, aunque también es verdad que cuando se tiene nuestra biblioteca es complicado el tema de las compras. Las tiendas y puestillos, así como comidas y demás cada vez más caros; se notaba diferencia. Pretenden empezar a cobrar precios occidentales, pero no se dan cuenta de que para eso también hay que cambiar algunas circunstancias. Por poner un ejemplo: 20 libras (de poco a nada regateables, pero regateables al fin y al cabo) en la cafetería del Museo de Luxor por una Coca Cola (cada vez más difícil de conseguir en este país donde empieza a dominar la medicamentosa Pepsi) y luego ¿dónde te sientas?, pues en una mesa con un mantel que lo lavaron el día que hicieron el museo y una silla en la que tienes todas las posibilidades inseminarte artificialmente. La ropa cada vez peor, eso del algodón egipcio pasó a la historia y muchos pañuelos y demás de El Cairo hechos en la India y en Taiwan… tiene narices la cosa. Precisamente de eso se quejaban en los periódicos locales, de la crisis del sector textil en Egipto a cuenta de la invasión de productos chinos.
Y sorpresa, ahora que en Grecia prohiben las visitas a los lugares turístico-arqueológicos con tacones, en Egipto ya es posible visitar, por ejemplo, las pirámides de Giza vestida de gala y tacones altísimos de mareo… un horror… plataformas de madera hasta la entrada de las pirámides, una entrada como siempe de casi cemento con una explanada similar en la que literalmente te “torras” (excepto si llueve como de nuevo nos pasó ahora) tal y como sucede en la que está frente al complejo de Karnak… Eso sí, están restaurando/reconstruyendo los recintos de cada pirámide, por ejemplo en Menkaura han hallado la estructura de los muros, eso lo están haciendo bien. Meseta vallada y con cámaras de seguridad tal y como anunciaba desde hace unos años Zahi Hawass.
En el Templo de Amon, en Karnak, han puesto bastante carteles explicativos en las principales estancias, con textos en inglés francés y árabe. El Templo de Ptah está cerradísimo al público por los trabajos que por fín están realizando allí los del CFEETK (a ver si desisten ya los chalados y dejan de ir a abrazarse a la Sejmet para cargarse energéticamente). Y lo mismo a partir del peristilo del Templo de Jonsu, además de los andamios que llevan medio siglo y que se han hecho ya amigos de la grúa esa de los últimos pilonos. Nuevas estructuras colocadas en la sala hipóstila del Templo de Amon y la posibilidad de hacer unas magníficas fotos de la “presa” descubierta frente a Karnak y los baños de época romana. En el Rameseum, toda la parte de los graneros, palacio etc también cerrado.
Por cierto, no sé si os habéis fijado, pero desde la espantosa plaza que decíamos domina el frente del recinto de Karnak, si miras hacia la orilla occidental se ve perfectamente el templo de Hatshepsut. Y antes de que se me olvide, cómodo eso de no tener que ir con convoy ni escolta, sobre todo porque te organizas mejor, aunque ya he dicho muchas veces que tampoco era para tanto.
Aprovechando que tenía que hacer el primer día unas gestiones en el downtown en El Cairo, Juan llevó a la gente a Giza y yo me acerqué a Al Fustat, donde nació El Cairo. Tan importante lugar y nadie va por ahí, una pena. Lo que sí había era algunos grupos de estudiantes de la Universidad a los que les estaban explicando la Historia de El Cairo y de ese lugar en concreto. Muy amable el personal del SCA, me ofrecieron un té y una hojitas explicativas por si no entendía lo que estaba viendo, aunque estaban en árabe (jajajaja), pero me echó una mano mi amigo. También vi la casa de Zeinab Khatum, justo al lado de la Madrasa El Ainy; merece la pena, y desde la terraza hay una espléndida vista de las mezquitas y sus minaretes.
Esta vez tuvimos algunos puntillos al más puro estilo “guiri” como la magnífica comida que hicimos en una faluca estupenda para nosotros solos con cervecita, refrescos… y lo bien que sentaron de postre los cubatas de Havana 7 años. Juan y yo no pudimos resistirnos a las delicias delos restaurantes Thai y caímos tanto en el Nile Palace de Luxor como en el del Semiramis en El Cairo; os los recomiendo, se come de miedo, pero nos metieron unas buenas clavadas, eso sí, el vino “Jardin du Nil”, como no podía ser menos jajaja.
Para rematar la jugada, es decir, la guinda del viaje la puso Omar Sharif. Allí que estábamos tomándonos unos cocktails en el club del Semiramis (no olvidemos nuestras habituales incursiones en los Dry Martinis egipcios) cuando aparece El Mito. Charlamos con él, nos sacamos fotos y justo era su cumpleaños, 78 que cumplía.
Y como siempre, muchas fotos de piedras (sobre todo en Giza, muchos ya sabéis… piedras y agujeritos), de esas que no se las puedes enseñar ni a tu familia, a no ser que tengan insomnio y quieras hacerles un favor.
A continuación podéis ver un slide con fotos de lo que he ido contando:
Topics: Egiptología |











Noviembre 30th, 2009 at 22:29
bueno, felicito por este post!, me alegra que lo hayas podido publicar a pesar de todo y realmente como describes el viaje pareciera que uno está allí, es muy bueno y espero poder ir a Egipto pronto ya que es el destino que siempre tengo pendiente.